Desconfiemos de esos no del todo bien intencionados consejeros. Hace unos a;os, cierto renombrado educador pronuncio un discurso en que hablo de mi en términos bastante duros. Cundo los periodistas me acosaron para que respondiese, no tenia yo la menor noticia sobre lo que el había dicho. Uno de los reporteros se mostró muy dispuesto a enterarme de todo.